Itaú BBA - Desaceleración en América Latina: el papel de los factores externos

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Desaceleración en América Latina: el papel de los factores externos

julio 4, 2017

La mayor parte de la desaceleración observada en América Latina puede ser atribuida a un escenario externo más adverso.

• El crecimiento económico ha sido desalentador en toda la región a pesar del buen comportamiento de los precios de los activos. La decepción en la actividad puede atribuirse a factores idiosincráticos o acontecimientos específicos de cada país, pero sospechamos que algunos determinantes comunes han jugado al menos un papel tan o más importante.

• Identificamos tres factores externos (el crecimiento global, el crecimiento de China y el riesgo de crédito soberano de las economías emergentes) que explican gran parte de la expansión de cada uno de los principales países latinoamericanos (Argentina, Brasil, Chile, Colombia, México y Perú).

• De hecho, la mayor parte de la desaceleración en los países latinoamericanos observada en los últimos años puede atribuirse principalmente a un escenario externo menos favorable con relación al período de auge de los términos de intercambio.

• Sin embargo, en algunos países (principalmente en Brasil, pero también en Chile y Colombia), el crecimiento es inferior a lo que justificarían las variables externas, lo que indica que los factores idiosincráticos también han sido un lastre para el crecimiento.

Entre 2004 y 2007 y entre 2010 y 2012, con el boom de los commodities y el elevado crecimiento global, la región[1] creció a una tasa promedio de 5,6% anual. Sin embargo, en el período más reciente (2013-2016), se produjo una considerable desaceleración, con un retroceso del crecimiento promedio a 1,9% anual.

Se observó esta pauta en todas las principales economías de la región, y la sincronización en los movimientos sugiere que esta desaceleración fue causada por factores externos (y no idiosincráticos).

Con el objetivo de poner a prueba esta hipótesis, consideramos un modelo para cada uno de los países latinoamericanos analizados, en el que un conjunto de variables internacionales explica el crecimiento anual del PIB. El valor proyectado por este modelo determina el crecimiento económico que sólo estaría explicado por los factores externos que tienen en común las economías emergentes. 

Para obtener las variables explicativas, se aplicó la metodología de análisis de componentes principales (PCA en su sigla en inglés). Esta metodología nos permite transformar un gran conjunto de datos en un menor número de variables, los llamados componentes principales.

Primero, extrajimos los componentes principales del crecimiento de una muestra de economías emergentes[2] en el período 2000-2016; es decir, extrajimos la tendencia común de la variación del PIB de estos países. Excluimos a los países latinoamericanos de este grupo para evitar una endogeneidad, de modo que los componentes principales explican la tendencia común de varias economías emergentes sin verse afectados por el crecimiento de la propia región latinoamericana.

Sólo utilizamos los dos primeros componentes principales como variables explicativas en las regresiones, ya que estas representan más de la mitad de la variación del PIB de los países emergentes de nuestra muestra. Más concretamente, el primer componente explica el 50%, mientras que el segundo componente explica el 21%. El primer componente principal está fuertemente correlacionado con el crecimiento del PIB mundial. El segundo componente, sin embargo, parece estar relacionado con el crecimiento de China ponderado por el tamaño de la economía china en relación al de otras economías emergentes (es decir, una medida para el impulso de China en las economías emergentes) y con el riesgo de crédito soberano de los países emergentes ex-América Latina[3] (una medida de las condiciones financieras para las economías emergentes).

Los gráficos a continuación muestran la comparación entre las tasas de crecimiento en cada país y aquellas proyectadas por los modelos considerando únicamente los factores externos. El poder explicativo de las regresiones (medido por R2) es elevado, lo que significa que el crecimiento global, el impulso proporcionado por China y el riesgo percibido de las economías emergentes representan una influencia importante en la dinámica de crecimiento de los países latinoamericanos.

Algunas claves interesantes pueden ser extraídas de estos gráficos:

• Gran parte de la desaceleración observada en América Latina en los últimos años puede atribuirse al escenario internacional menos benigno comparado al período de aumento de los precios de los commodities.

• Sin embargo, en algunos países los factores idiosincráticos (el error de nuestras regresiones o la distancia en los gráficos entre el crecimiento realizado y el pronosticado en cada momento) han jugado un papel importante.

• En particular, Brasil ha sufrido una profunda recesión en los últimos años, la cual no está explicada por factores externos. El modelo corrobora el hecho de que el deterioro de los fundamentos de la economía brasileña en los últimos años ha desempeñado un papel significativo en la contracción económica.

• En menor medida, Chile también ha mostrado un desempeño peor que el apuntado por el escenario externo (posiblemente fruto de la incertidumbre generada por la agenda de reformas en curso). En Colombia, la actividad registró recientemente unos resultados más débiles que lo indicado por el escenario externo.

• Por otro lado, en México, la economía ha sido más robusta que lo apuntado por el modelo. En nuestra opinión, esto se debe en parte a las reformas recientes (como la reforma laboral y del sector de telecomunicaciones) que llevaron a un aumento de los salarios reales y a un sólido incremento del empleo formal, lo que a su vez impulsó el consumo. El fuerte desempeño de la economía de los EUA en relación a la economía global también podría explicar por qué México está creciendo a un ritmo que supera las previsiones.

• Curiosamente, en Argentina, los fundamentos externos fueron consistentes con la recesión económica sufrida el año pasado. De hecho, el crecimiento de Argentina parece ser más sensible a factores externos. En nuestra opinión, las políticas macroeconómicas practicadas en Argentina durante la mayor parte de las dos últimas décadas han tenido un efecto pro-cíclico, agravando así las fluctuaciones causadas por los cambios en el escenario externo.

Observamos que, según nuestras propias previsiones, los factores externos son consistentes con una aceleración económica en América Latina este año. Es probable que la economía mundial se fortalezca y el segundo componente principal (que combina el impulso de China con las condiciones financieras para los mercados emergentes) también apunta a una mayor tasa de crecimiento en la región. De hecho, anticipamos que América Latina crecerá más en 2017 que en el año pasado, principalmente debido a la salida de Argentina y Brasil de la recesión. Sin embargo, a pesar de las condiciones externas más favorables, prevemos una ligera desaceleración este año en México, Perú y Colombia. Mientras tanto, en Chile, prevemos un crecimiento constante en relación a 2016.


 

Julia Gottlieb
João Pedro Bumachar


 


[1] Únicamente consideramos las principales economías de la región para el cálculo de este promedio simple: Argentina, Brasil, Chile, Colombia, México y Perú.

[2] República Checa, Hungría, India, Indonesia, Polonia, Rusia, Sudáfrica, Tailandia y Turquía.

[3] El impulso que proporciona China a las economías emergentes se mide a través de la variación del PIB nominal de China dividida por el PIB nominal de las economías emergentes (ex-China). El EMBI de ocho países mide el apetito o la aversión a los activos de riesgo de las economías emergentes. En el apéndice explicamos cómo se llevó a cabo la identificación econométrica del primer y segundo componente principal.



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