Itaú BBA - Argentina: Las negociaciones salariales y sus implicancias para la política monetaria

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Argentina: Las negociaciones salariales y sus implicancias para la política monetaria

octubre 21, 2016

La convergencia hacia la meta de inflación dependerá en gran parte de la próxima ronda de negociaciones salariales.

El banco central de Argentina anunció recientemente el intervalo de su meta de inflación para 2017, establecido entre 12% y 17%. Como medida oficial de inflación, el banco central utilizará el índice de precios al consumidor publicado por el INDEC, el instituto nacional de estadísticas. Las expectativas de inflación del mercado para el próximo año se encuentran en estos momentos en 20%, en línea como la estimación de Itaú. Entendemos que la convergencia de la inflación hacia la meta dependerá en gran parte de la próxima ronda de negociaciones salariales. El resultado de las negociaciones, por lo tanto, será importante para la gestión de la política monetaria.

Las negociaciones salariales se realizan a lo largo de todo el año en Argentina. El proceso generalmente empieza en enero, con las negociaciones bilaterales entre el sindicato de maestros y el gobierno de la provincia de Buenos Aires – cuya actual gobernadora, María Eugenia Vidal, es una aliada política del presidente Mauricio Macri y, por lo tanto, alguien que tendría en consideración las consecuencias macroeconómicas de los reajustes salariales. Estas negociaciones suelen concluir en febrero, poco antes del inicio del año escolar, y su resultado normalmente fija el listón para las demás negociaciones salariales en el país.

Los sindicatos siempre han contado con un gran poder en Argentina, y su papel se ha vuelto todavía más relevante a lo largo de los últimos diez años debido a la elevada inflación (por sobre 10% desde 2005). Existen varios tipos de acuerdos salariales, y los más importantes son los que vencen luego de seis o doce meses, donde los ajustes son pagados en uno, dos o tres plazos. De acuerdo con el Ministerio del Trabajo, cerca de 2.000 acuerdos salariales son firmados cada año, contando con la participación de más de 300 sindicatos diferentes. Según el INDEC, el 67% de los trabajadores asalariados (6,6 millones de trabajadores) son registrados en el sistema de Seguridad Social, y el 43% de ellos tienen sus salarios definidos mediante acuerdos colectivos.

Los sindicatos de Argentina han concluido las negociaciones salariales este año. Las negociaciones anunciadas hasta el momento derivaron en aumentos medios del 21%, para los acuerdos de seis meses; y 34%, para los acuerdos anuales, comparados a una tasa de inflación anual estimada para 2016 de 41%.

En lo que respecta a los acuerdos salariales definidos para un año, los mayores ajustes fueron obtenidos por  los trabajadores del sector de aceite vegetal (38%), camioneros (37%) y maestros (35%). Para los contratos de seis meses, los reajustes más relevantes fueron en los sectores de comercio minorista (20%), construcción (22%) e industria automotriz (19%). La mayoría de estos acuerdos están expirando y están siendo parcialmente renegociados. Los nuevos acuerdos actuarán como precedente para las negociaciones que se celebrarán a principios del próximo año. Cuanto más incorporen estos nuevos acuerdos la meta de inflación de 12% - 17%, mejor será para el banco central. Existe, no obstante, un riesgo relevante de que los acuerdos sean basados en tasas de inflación pasadas, aumentando el desafío para la política monetaria.

Según nuestras estimaciones, los salarios reales en el sector privado cayeron 9,3%, en junio, con relación al año anterior. Mientras que para los salarios del sector público, estimamos una caída mayor (-12,3%, en la misma comparación). Sin embargo, es probable que la caída final de los salarios reales sea menor en diciembre de 2016, dada la desaceleración reciente de la inflación.

Los salarios de los sectores de la construcción, comercio minorista e industria automovilística fueron los más afectados por la inflación de este año. Estimamos que, entre diciembre de 2015 y junio de 2016, los salarios reales cayeron 6%, en el sector de la construcción; 7%, en el de comercio minorista; y 8%, en la industria automotriz. Las negociaciones en estos sectores serán más duras, debido a la contracción de la actividad económica. De acuerdo con estimaciones del sector privado, la actividad de la construcción cayó 14%, interanual en lo que va de año; las ventas minoristas se vieron reducidas en 6,4%, interanual; y la producción automotriz se contrajo 15%, interanual.

No esperamos que el gobierno permita la reapertura, antes de fines de 2016, de negociaciones salariales ya definidas que llevaron a acuerdos de un año, aunque los sindicatos ya están ejerciendo presión en este sentido, a raíz de la elevada inflación del primer semestre. Como compensación, el gobierno ofreció una bonificación especial en diciembre y algunas exenciones en el impuesto a la renta. Otro factor en el proceso de toma de decisiones del gobierno son las elecciones de 2017. De acuerdo con una encuesta publicada por la consultora inglesa Consensus Economics, los analistas esperan un aumento de 24,7% en los salarios nominales en 2017. De acuerdo con nuestras estimaciones, un aumento del 22% en los salarios nominales es consistente con una tasa de inflación de 20%, considerando una depreciación del peso argentino de 17%. Cuanto mayor sea el ajuste al alza de los salarios, más contractiva será la política monetaria (y, probablemente, menor será la depreciación del peso).

Mientras que trascurren las negociaciones, el banco central podría optar por una postura de política monetaria más conservadora con el objetivo de inducir a los sindicatos a negociar de forma prospectiva (o sea, reajustes regidos por la meta para la inflación futura). La postura del presidente Macri y de sus aliados durante las negociaciones también será importante.

Durante varios años, los participantes y analistas del mercado se acostumbraron a que el banco central centrase sus acciones en la evolución del mercado cambiario. En nuestra opinión, a medida que el régimen de inflación madura, la política monetaria se volvería cada vez más sensible y centrada en la evolución y perspectivas de la economía como un todo. En este contexto, la actual pausa en la política monetaria puede ser un intento – con el cual estamos de acuerdo – de incentivar a las empresas y al mercado laboral a internalizar la meta de inflación entre 12% y 17%. El banco central permanece atento a esta dinámica.


Mario Mesquita
Juan Carlos Barboza
Diego Ciongo



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