Itaú BBA - CHILE – Débil comienzo de la actividad en 2019

Macro Latam

< Volver

CHILE – Débil comienzo de la actividad en 2019

mayo 20, 2019

Pesimismo del sector privado y la desaceleración de la economía mundial implican que los riesgos se inclinan a la baja.

Tras el repunte de la actividad en el 4T18 (3,6% interanual), el PIB creció menos de lo esperado, un 1,6%. El registro, el más bajo desde el 2T17, fue menor a la expansión del 1,8% que registró el Imacec. La minería, junto con otros sectores primarios volátiles, afectó negativamente la actividad en el trimestre. Por el lado de la demanda, el consumo total se mantuvo en general estable, pero la desaceleración de la inversión y una contribución de las exportaciones netas más negativa dificultaron el crecimiento. Con la consolidación de la recuperación de la actividad y la inflación bajo control, es probable que el banco central mantenga los niveles actuales de estímulo monetario por más tiempo.

Una inversión más débil es preocupante, ya que las perspectivas de crecimiento para el año dependen de su sólido desempeño. La desaceleración al 2,9% interanual en el 1T19 (5,6% en el 4T18 y 4,7% en 2018) se explica por el componente de maquinaria y equipos, que creció al ritmo más lento en un año. Mientras tanto, el componente construcción se mantuvo en terreno optimista y el banco central destacó la revisión al alza de la canasta de proyectos de inversión privada reportada por la Corporación de Bienes de Capital como evidencia de una perspectiva favorable. No ocurrió una acumulación de inventarios relevante en el trimestre. En general, el crecimiento de la demanda interna se desaceleró a 2,8% (de 4,5%), a medida que la inversión y las exportaciones netas se deterioraron. El consumo privado creció 3,2% (3,6% en el 4T18) ya que el consumo de bienes durables más débil compensó los sólidos servicios. El crecimiento del gasto público se mantuvo en un nivel aún bajo del 1,7% (2,2% en 2018) a medida que la consolidación fiscal sigue en marcha. Las exportaciones de bienes y servicios se contrajeron por primera vez desde el 2T17, mientras que el crecimiento de las importaciones también se desaceleró (a 2,3% desde 6,6% en el 4T18), de modo que las exportaciones netas disminuyeron la actividad (-1,1pp vs. -0,7pp anterior). Las importaciones más débiles reflejan la fragilidad de la recuperación de la demanda interna, mientras que la reducción de las exportaciones da cuenta de un entorno global más complejo.

La minería sigue siendo clave para la debilidad de la actividad junto con otros sectores primarios. La minería se contrajo 3,6% interanual en el 1T19 (+1,3% en el 4T18), mientras que la pesca (-3,1% interanual) y la agricultura (-1,2%) también contribuyeron a la debilidad en la actividad primaria. Los sectores primarios suelen ser volátiles, por lo que es probable que veamos alguna reversión de choques negativos a medida que avanza el año. Más allá del sector primario, la manufactura también se debilitó (0,9% interanual). El crecimiento en el trimestre estuvo impulsado por aún robustos servicios financieros (4,0%) y construcción (2,8%), mientras que el comercio moderó su crecimiento (a 2,3% desde 3,8%). En general, excluyendo los sectores primarios, el crecimiento del PIB registró una desaceleración menor a 2,7% desde 3,6% en el 4T18.

En el margen, la actividad fue la más débil desde el 1T17, afectada principalmente por la desaceleración de la inversión y las exportaciones. La actividad se contrajo 0,1% intertrimestral anualizada y desestacionalizada, luego del notable repunte en el 4T18 (5,3% en la misma medida). Una nota positiva fue la mejora del dinamismo del consumo privado (+3,5% intertrimestral anualizado y desestacionalizado; 2,6% en el 4T18), impulsado por servicios. El consumo público también se aceleró a principios de año. Por otra parte, una fuerte contracción de la inversión en maquinaria y equipos compensó con creces la sólida inversión en construcción. En general, la inversión fija bruta cayó 3,9% intertrimestral anualizado y desestacionalizado (+6,4% anterior). Tanto las exportaciones como las importaciones disminuyeron en el margen, dominando el efecto de menores exportaciones.

Tras un débil comienzo de año, pesimismo del sector privado y la desaceleración de la economía mundial implican que los riesgos para las perspectivas de crecimiento de Chile se inclinan a la baja. Vemos un crecimiento de 3,0% para este año, por debajo del 4,0% de 2018. La actividad se vería favorecida por un entorno de baja inflación, una política monetaria expansiva y signos de recuperación del mercado laboral, junto con una posible mejora de los sectores primarios.
 

Miguel Ricaurte
Vittorio Peretti



< Volver